Chiffon cake de chocolate y Baileys

Hace poco publiqué mi primer Chiffon Cake, para mí uno de los mejores tipos de bizcocho, con una miga muy esponjosa y un sabor delicioso. Pues bien, como me gustó tanto no se crean que hice ese y ya está; todo lo contrario, cuando se terminó en casa ya tenía ganas de hacer otro, así que surgió el que hoy les traigo, un Chiffon cake de chocolate y Baileys súper chocolateado, pero para nada pesado. Como todos los bizcochos de este tipo es muy ligero, así que hay que tener cuidado de no comérnoslo de una asentada.
En este caso he utilizado Baileys de chocolate, que es el que tengo por casa, pero si no tienen éste, podemos sustituirlo por el Baileys original y va a quedar igual de rico. Y si lo van a comer niños, prescindimos de él, y sustituimos por la misma cantidad de agua a temperatura ambiente.

CHIFFON CAKE DE CHOCOLATE Y BAILEYS

  • Partes: Para un molde de 25 cm
  • Dificultad: Media
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Ingredientes

  • 6 huevos, tamaño L, más 1 clara, a temperatura ambiente
  • 1/2 cucharadita de cremor tártaro
  • 200 g de harina de repostería
  • 25 g de cacao en polvo, natural o de procesado holandés
  • 300 g de azúcar blanca superfina*
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de levadura química
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 180 ml de Baileys de chocolate (o normal)
  • 120 ml de aceite de oliva suave
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta


Direcciones

  1. Separamos las claras de los huevos cuando están fríos. Colocamos las claras en un bol y las yemas en otros. Cubrimos con papel film y dejamos a temperatura ambiente hasta que se atemperen (30 minutos aproximadamente).
  2. Precalentamos el horno a 170ºC (160ºC con ventilador). Reservamos el molde sin engrasar.
  3. Usando un robot de cocina o una batidora, batimos las claras con las varillas a velocidad media hasta que estén espumosas. Añadimos el cremor tártaro y batimos hasta que las claras estén blancas y esponjosas. Pararemos la máquina y comprobaremos que se han formado picos blandos, entonces añadiremos 150 g de azúcar cucharada a cucharada sin dejar de batir a velocidad media-alta. Cuando las claras formen picos firmes, añadiremos la vainilla y batiremos 1 minutos más. No sobre batir para que no se baje en el horneado. Reservamos en un bol.
  4. En el mismo robot, con un vaso limpio, tamizamos harina tamizada, la levadura, el azúcar restante (150 g), el cacao y la sal. Batimos con el accesorio pala hasta que esté todo integrado. Hacemos un hoyo en el centro y colocamos las yemas, el aceite, el Baileys y la vainilla. Batimos hasta que quede todo incorporado durante 1 minuto a velocidad media.
  5. Con ayuda de una espátula, añadimos las claras que teníamos reservadas a la mezcla anterior, en 3 adiciones, y mezclamos con movimientos envolventes, teniendo mucho cuidado de no bajar la mezcla.
  6. Ponemos la mezcla en el molde y alisamos la superficie.
  7. Horneamos durante 55-60 minutos, o hasta que la superficie esté ligeramente dorada, esté elástica (al hundir el dedo vuelve a su sitio) y al pincharla con un palillo éste salga limpio.
  8. Sacamos del horno e inmediatamente dejamos enfriar boca abajo. Si el molde no tuviera patitas, podemos apoyar el centro sobre la boca de una botella de cristal.
  9. Cuando haya pasado 1 hora y el molde se pueda manipular, sacamos el bizcocho del molde. Para poder desmoldarlo, pasamos una espátula o cuchillo alrededor de las paredes del molde para que sea más fácil desmoldarlo.
  10. Dejamos enfriar sobre una rejilla. Al servir, es mejor cortar las raciones con un cuchillo de sierra.


Notas:

  • Si no tenemos azúcar superfina (caster sugar), podemos utilizar azúcar blanquilla procesada con una picadora (sin que llegue a ser azúcar glas).
  • Para montar las claras, el bol y las varillas deben estar perfectamente limpias porque cualquier traza de grasa puede hacer que no se puedan montar.
  • Es muy importante que las claras estén a temperatura ambiente.
  • El azúcar y/o el cremor tártaro se añaden durante el montado de las claras, para estabilizar éstas.
  • Para comprobar que las claras están montadas como deseamos: formarán picos blandos cuando las claras estén ligeramente blandas, se inclinen suavemente hacia un lado y parezcan húmedas; formarán picos firmes cuando se mantengan en pie y tengan aspecto brillante.
  • Se puede conservar unos días a temperatura ambiente, o hasta una semana si lo conservamos en la nevera. También se puede congelar y conservar hasta un mes.

¡Hasta la próxima!

 

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